Cuidar tus anteojos no solo mejora tu experiencia visual, también alarga la vida útil de las lentes y del armazón. Un buen mantenimiento puede evitar rayaduras, daños por calor y suciedad acumulada que, con el tiempo, afectan la claridad con la que ves.
A continuación, te compartimos una guía simple y práctica para que mantengas tus lentes en excelente estado todos los días.
Como limpiarlos
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Lavarlos con agua fría o con soluciones limpiadoras: Antes de pasar el paño, enjuagá los lentes con agua fría para eliminar polvo y partículas que podrían rayarlos.
Si tenés spray limpiador óptico, mejor aún. - No solo limpiar las lentes: también el armazón: Cada tanto, limpiá todo el armazón con un jabón o detergente neutro suave. Ten cuidado especial limpiando debajo de los aros, en las plaquetas, y en la parte de abajo del aro de tus lentes (donde se acumula grasitud de la piel y restos de maquillaje).
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Usar siempre un paño de microfibra: El paño de microfibra limpia sin rayar y deja la superficie pareja.
Si no tenés uno a mano, utilizá el material más suave que tengas (pero evitá telas ásperas o papeles). -
Guardarlos en su estuche cuando no los uses: Dejarlos sueltos, boca abajo o apoyados en cualquier superficie los expone al polvo, golpes y rayaduras.
Un estuche rígido o semirrígido es la mejor protección.
Además, es la manera más fácil de evitar “pequeños peligros” cotidianos: niños, mascotas y bolsos llenos de sorpresas.
Tips extras
- Evitá usar papel de cocina, servilletas o la remera: Estas superficies pueden rayar la lente por sus fibras más duras.
- Evitá usar saliva: Los anteojos deben mantenerse libres de gérmenes; tus ojos son sensibles y la saliva no es un método higiénico.
- Para manchas de grasa, maquillaje o crema: Un detergente neutro suave sin partículas funciona muy bien.
- Evitá alcohol, limpiadores domésticos fuertes y limpiavidrios: pueden dañar los tratamientos del lente.
¡Cuidado con el calor!
Así como no dejarías un chocolate al sol, tampoco deberías dejar tus anteojos expuestos al calor.
Las altas temperaturas pueden dañar el antirreflejo, provocando que se despegue o genere un efecto “empañado” o de “telarañas”.
Para evitarlo:
- No los dejes en el tablero del auto: Es un imán de calor y puede arruinar los lentes incluso dentro del estuche.
- Regla simple: Si algo está demasiado caliente como para tocarlo, también lo está para tus lentes.
- Al cocinar u hornea: mantenelos alejados del vapor y el calor directo.
Resumen rápido
✔ Cosas que sí:
- Usar spray limpiador (si lo tenés).
- Sino, limpiar con agua fría.
- Secar con paño de microfibra.
- Guardarlos siempre en su estuche.
- Dejar los armazones mirando hacia arriba al apoyarlos.
✘ Cosas que no:
- No limpiar los lentes en seco.
- No usar la remera o un trapo cualquiera.
- No exponerlos al calor excesivo.
- No usar productos agresivos (alcohol, cloro, limpiavidrios).
- No dejarlos boca abajo sobre cualquier superficie.
Un poco de amor para tus anteojos
Una limpieza regular, sumada a un almacenamiento adecuado, puede prolongar la vida útil de tus lentes y evitar gastos innecesarios. Con unos pocos hábitos diarios, tus anteojos te van a acompañar más tiempo y te van a permitir ver el mundo con la claridad que merecés.