Elegir los lentes correctos no se trata solo de la graduación que figura en tu receta: también influye de qué material están hechos y cómo se comportan ópticamente.
El material y el índice de refracción determinan el grosor, el peso, la resistencia y hasta la estética final de tus lentes. Por eso, conocer estas diferencias te ayuda a elegir una opción más cómoda, duradera y adaptada a tu estilo de vida.
Lentes básicos (índice 1.50 y 1.56)
Son los más comunes y económicos. Están pensados para graduaciones bajas o medias, y ofrecen una muy buena calidad óptica.
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1.50 – CR-39: el clásico de los lentes orgánicos. Buena transparencia, fácil de pulir y de excelente relación costo–beneficio. Algo más grueso en recetas altas, pero sigue siendo una opción sólida para uso diario.
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1.56 – Medio índice: un paso intermedio entre el clásico y el alto índice. Más liviano, un poco más fino y con buena resistencia. Ideal para graduaciones de hasta ±3.00 dioptrías.
Lentes de alto índice (1.60, 1.67 y 1.74)
A mayor índice, más delgado será el lente para una misma graduación.
Estos materiales están pensados para quienes buscan estética, ligereza o tienen graduaciones altas.
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1.60 – MR-8: gran equilibrio entre delgadez, resistencia y peso. Perfecto para recetas de ±3.00 a ±5.00 dioptrías.
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1.67 – MR-10: más fino, ideal para recetas altas o marcos metálicos delgados. Se ve mejor estéticamente sin comprometer calidad.
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1.74 – MR-174: el top en delgadez. Diseñado para graduaciones muy altas (±7.00 o más). Ligerísimo y discreto, aunque algo más reflectivo y costoso.