FAQ – No me siento cómodo con mis anteojos

¿Qué puedo hacer si no estoy cómodo con mis anteojos?

Es normal sentir incomodidad durante el período de adaptación. Algunas personas experimentan leves dolores de cabeza, fatiga visual o una sensación de mareo en los primeros días. Lo ideal es usar los anteojos de forma progresiva y evitar alternar con tus lentes anteriores, ya que eso puede prolongar la adaptación. La mayoría se acostumbra dentro de los 1 a 4 días.

Si después de ese tiempo seguís con molestias o notás que la visión no se estabiliza, te recomendamos consultar a tu profesional de la visión para descartar ajustes en el armazón o revisar la receta. Para más información y consejos prácticos, podés ver nuestra guía de adaptación.

¿Cómo me adapto a mis nuevos anteojos?

La mejor forma de adaptarte es usarlos de manera continua desde el primer día, evitando alternar con tus anteojos anteriores. Esto ayuda a que tu cerebro y tus ojos se acostumbren más rápido a la nueva graduación. Durante los primeros días es normal experimentar ligeros dolores de cabeza, fatiga visual o una sensación de mareo, especialmente si hay cambios importantes en la receta o si es tu primer par.

La mayoría de las personas se adapta dentro de los 1 a 4 días, aunque algunos casos pueden tomar un poco más. Si después de ese tiempo la incomodidad persiste o notás que la visión no termina de estabilizarse, es recomendable consultar a tu profesional de la visión para revisar la receta o hacer ajustes en el armazón. Para más detalles y consejos prácticos, podés ver nuestra guía de adaptación.

¿Cómo cuido y limpio mis anteojos?

Para limpiar tus anteojos, usá siempre un paño de microfibra y, si querés una limpieza más profunda, agua con un poco de jabón neutro. Evitá usar tu camisa, ropa o cualquier tela común: el polvo y las fibras pueden rayar los lentes. Tampoco uses papel tissue, servilletas o papel de cocina, ya que son materiales abrasivos y pueden dejar micro–rayones.

No apliques productos de limpieza del hogar (como limpiavidrios o líquidos con amoníaco), porque pueden dañar los tratamientos de tus lentes. También es importante evitar que les caigan sprays, perfumes, fijadores o cosméticos, que pueden afectar los recubrimientos.

Nunca intentes pulir o “sacar” un rayón por tu cuenta: eso solo va a empeorar el daño.

Por último, no dejes tus anteojos dentro del auto ni expuestos a calor o frío extremo, ya que eso puede deformar el armazón y arruinar los tratamientos.

Para más detalles y consejos prácticos, podés ver nuestra guía de mantenimiento y cuidado.